Por Higinio González, Profesor titular de la Universidad de Vigo, Escuela de Ingeniería Aeronáutica y Espacio.

Estos últimos meses he tenido la oportunidad de desarrollar un proyecto de investigación financiado por la Axencia Galega de Innovación (GAIN, http://gain.xunta.gal/?locale=es_ES ), a la que aprovecho para expresar públicamente mi agradecimiento, centrado en la utilización de drones en tareas de limpieza de superficies.

Este proyecto nos ha permitido a mí y a mi equipo conocer las verdaderas posibilidades de estos sistemas. Entre otras, los drones para dispersión de fluido permiten realizar tareas de desinfección en zonas de acceso complejo como las gradas de un estadio deportivo. Estas operaciones realizadas por un humano son extremadamente lentas y debido a la problemática de accesibilidad un camión cisterna no puede acometerlas. 

El resultado del proyecto nos mostró como con un drone tipo MX405, con un depósito de 5.5 l y una autonomía de vuelo de 7 minutos permite limpiar una superficie de 1.000 m2, empleando una altura de trabajo de 3 m en 50 minutos de tiempo. Estos ensayos se realizaron en diferentes zonas de los municipios de Nigrán y Mondariz, como un skate park, un gimnasio al aire libre y un campo multiusos. 

Yendo un paso más allá en la reflexión el equipo de proyecto nos preguntamos cual sería la viabilidad de uso de esta tecnología en operaciones agrícolas en Galicia. Sabemos que sistemas como el Yamaha R-Max se lleva utilizando durante más de dos décadas en trabajos agrícolas en países asiáticos como Japón o Corea con grandes resultados, y empresas como DJI han puesto en el mercado productos como el Agras. 

El resultado de la reflexión, y que compartimos aquí con todos vosotros, es que el empleo de esta tecnología es una gran oportunidad para mecanizar el campo gallego, en el cual la orografía es compleja en muchos lugares. Pensemos por ejemplo en las hectáreas de viticultura heroica que se cultivan en la Denominación de Origen Ribeira Sacra. En estas zonas, donde el trabajo con medios mecánicos terrestres es complejo, los drones podrían tener una oportunidad. Además, esto se une al tamaño de nuestras fincas donde en general predomina el minifundio. 

La siguiente pregunta es, ¿cómo convencer a un pequeño productor del interés de esta tecnología? Obviamente un viticultor que cultiva una parcela de unos pocos metros cuadrados no va a poder adquirir un drone para tareas de fumigación, ni gestionar todo el proceso de operación que conlleva (carnet de piloto, alta como operadora, seguro, interacción con AESA, etc). Claramente son aquí otras entidades como Cooperativas Agroalimentarias, Consejos Reguladores, Consellería de Medio Rural, etc, las que pueden contribuir a introducir el uso de estos sistemas, que ya han mostrado su rentabilidad en otras regiones, en el campo gallego. Bajo nuestro punto de vista, el futuro del sector agrícola en Galicia pasa por continuar insistiendo en el proceso de concentración, cooperación y tecnificación, pudiendo los drones aportar un grano de arena a su desarrollo. 

Fuente: https://www.unvex.es/drones-para-fumigacion-agricola-en-galicia/

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